miércoles, 21 de junio de 2017

PALABRAS CLAUSURA CURSO 16/17

Queridos  alumnos y alumnas de segundo de bachillerato, tengo el inmenso de honor de ser la profesora que os dirija las que van a ser las últimas palabras de esta etapa académica que hoy formalmente clausuramos. Años a los que estamos poniendo un punto y final y que pasarán a convertirse en una estela de recuerdos que os acompañarán toda la vida, porque los años de instituto son unos de los que con más firmeza se asientan en la memoria y, por lo general, con mucho cariño, quizás porque caminamos con poco peso encima todavía, porque convivimos entre las amistades de toda la vida, en nuestro barrio o en nuestro pueblo, en definitiva, con compañías y en espacios familiares que a partir de ahora se amplían y distancian. Así que es normal que ahora sintáis la incertidumbre del futuro que tenéis que iros fraguando y para el que ya habéis echado papeletas.

No estaría de más que encaminara estas palabras hacia el recordatorio de lo que la sociedad demanda hoy en día de vosotros, tanto y variado como para ser competentes en la gestión colectiva e individual de este mundo tan apasionante como chocante, tan conmovedor como disparatado,  tan estimulante como deprimente.  Dicen que los más compatibles serán los que abarquen las capacidades del emprendimiento, de la creatividad, la autonomía y las dotes sociales, dominen las TIC y los idiomas, se adapten fácilmente a los ambientes laborales, no tengan inconvenientes en hacer la maleta hacia cualquier lugar y en cualquier momento. Pero también debe haber hueco para otros perfiles, y si no lo hay, que tengáis ansias y fuerzas para escarbarlo.

No sobrarían unas palabras emotivas que aludan al esfuerzo que todos hemos realizado este curso, al gusto mío particular y ojalá que compartido de haber aprendido juntos en el Caura, que con todas sus limitaciones, carencias e incomodidades, ha sido nuestro techo. Unas palabras que recuerden que el sentido que tiene esta profesión sois vosotros y que yo he tenido la suerte de tener en el cuaderno de notas a todos vuestros nombres y vosotros en vuestro horario de cada curso el de unos profesores y profesoras que comparten el principio de esta profesión: enseñar para hacer mejores personas.

Pero no me voy a dilatar porque la canícula que padecemos desde hace días no merece más abnegación que la que estamos pasando y todos estamos deseando de lanzarnos a la barra. Por eso me voy a despedir ya con unos versos muy directos y cargados de sentido, muchísimo más que todo lo que se me pueda ocurrir deciros  a mí. Sabéis de mi defensa de la Poesía y de mi lamento porque las escasas horas y el amplio temario de la asignatura no nos permita disfrutar y aprender con ella. Así que aprovecho y estas últimas palabras son un poema de Mario Benedetti titulado ¿Qué les queda por probra a los jóvenes? Añadirle a todos los sabios consejos del poeta uno particular: os queda por probar y saborear la Poesía, el lenguaje que más se emparenta con el matemático. El lenguaje de la ciencia y el de la poesía surgen de la misma necesidad de comprender el mundo, el de la ciencia el mundo exterior y de alrededor, el de la poesía el mundo íntimo de las emociones y de la conciencia. Ambos resuelven la complejidad del universo y del ser humano, parten de la intuición y la curiosidad, nos conducen hacia lo inesperado y estimulante. Es el lenguaje poético el que iguala la conmoción de igual a igual por la ciencia y el arte. Y si os dais cuenta, el punto de partida de la poesía es más científico que la ficción de la que parten los sueños científicos, porque sale de esa coctelera físico-químico-intelectual que es el ser humano. Probadla, porque os aseguro que también allana y resuelve el camino. 

  
¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,
recuperar el habla y la utopía,
ser jóvenes sin prisa y con memoria,
situarse en una historia que es la suya,
no convertirse en viejos prematuros.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿Cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
Les queda respirar, abrir los ojos,
descubrir las raíces del horror,
inventar paz, así sea a ponchazos,
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos,
y con el sentimiento y con la muerte,
esa loca de atar y desatar.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿Vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
También les queda discutir con Dios,
tanto si existe como si no existe,
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno.

Sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.


Mario Benedetti

Muchas gracias, y mucha mucha suerte. Salud y éxitos para todos. Os quiero mucho. 

Y ahora que suene el himno.  



jueves, 8 de junio de 2017

LA NOVELA Y EL CUENTO HISPANOAMERICANO DEL SIGLO XX

La primera peculiaridad que debemos comentar acerca de la novela y el cuento hispanoamericanos  del siglo XX es el estancamiento que experimentaron ambos géneros en las primeras décadas del siglo. Mientras que la poesía no había dejado de evolucionar, la novela y el cuento permanecieron hasta los años cuarenta apegados a las formas decimonónicas. No obstante, cuando se produjo el despertar, este supuso una enorme renovación que superó a la producida en el resto del mundo.


I. LAS PRIMERAS DÉCADAS DE LA NOVELA HISPANOAMERICANA: LA NOVELA REGIONALISTA

Hasta los años cuarenta, la novela y el cuento hispanoamericanos discurrieron por el cauce del realismo costumbrista, sin experimentar una revolución de sus estructuras y su lenguaje, como la que supuso el Modernismo en poesía.

Durante estos años se dan las siguientes tendencias temáticas:

  • Novela de la tierra. Describe la naturaleza americana en toda su grandiosidad y los relatos se basan en la acción de la naturaleza sobre los hombres que la habitan: Doña Bárbara de Rómulo GallegosLa vorágine de José Eustasio Rivera, o Don Segundo Sombra de Ricardo Guiraldes.

  • Novela indigenista. El tema central son las injusticias que provoca el hombre blanco en la sociedad india y las reivindicaciones de una identidad nacional y cultural propias: El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría y Huasipungo de Jorge Icaza.

  • Novela política. En este grupo destacan las novelas referidas a la revolución mexicana, como Los de abajo de Mariano Azuela.

II. LOS PIONEROS DE LA RENOVACIÓN: LOS INICIOS DEL REALISMO MÁGICO

Entre 1945 y 1960 se observa en la narrativa hispanoamericana unas características nuevas que la hacen diferente de la novela desarrollada hasta entonces. Estos cambios se deben a una nueva concepción  del mundo y de la vida consecuencia de los cambios sociales, políticos y económicos que se estaban  produciendo en los diferentes países de Hispanoamérica. A estas novedades se añaden las influencias de  la narrativa europea y norteamericana del momento, tardíamente asimiladas, pese a que algunos escritores,  como el argentino Roberto Arlt o el venezolano Arturo Uslar-Pietri, las hicieron suyas desde pronto.
Los  cambios principales fueron:

  • Se abandona el interés prioritario por los espacios rurales y naturales y la denuncia explícita de problemas sociales, y surgen temas nuevos en los que se integra lo urbano y los problemas del hombre contemporáneo.

  • Se introduce en las novelas lo fantástico, lo onírico y lo irracional, dando lugar a lo que se ha denominado realismo mágico o lo real maravilloso.

  • Formalmente, se produce un gran cambio puesto que se abandona la estética realista decimonónica  y se adoptan las nuevas técnicas narrativas.

Se considera que el relato que marca el cambio de rumbo es El pozo (1939) de Juan Carlos OnettiA esta obra seguirán otras en los años cuarenta: La invención de Morel de Bioy CasaresEl reino de este mundo de Alejo CarpentierEl señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, El túnel de Ernesto Sábato. Y  en los cincuenta: Los pasos perdidos de Carpentier; La vida breve de Juan Carlos Onetti; Pedro Páramo de  Juan RulfoLa hojarasca de Gabriel García MárquezLa región más transparentede Carlos Fuentes.

III. LA NOVELA DE LOS SESENTA: LOS AÑOS DEL BOOM. EL REALISMO MÁGICO

La definitiva renovación de la novelística hispanoamericana se produce a partir de los años sesenta con un fenómeno que la crítica ha denominado como el boom de la novela hispanoamericana. Surgió ligado a un fenómeno extraliterario que facilitó que esta novela fuera conocida en el exterior: el apoyo de las editoriales españolas, especialmente a partir del éxito de  La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas  Llosa.

Sin embargo, a lo anterior hay que añadir la  coincidencia en un corto espacio de tiempo de una sucesión de novelas (y novelistas) deslumbrantes: Sobre héroes y tumbas del argentino Ernesto Sábato; El  astillero del uruguayo Juan Carlos OnettiLa ciudad y los perros del peruano Vargas LlosaLa muerte de  Artemio Cruz del mexicano Carlos FuentesRayuela del argentino Julio Cortázar; El siglo de las luces del  cubano Alejo CarpentierTres tristes tigres del cubano Guillermo Cabrera Infante; Bomarzo del argentino  Manuel Mujica LaínezParadiso del cubano José Lezama LimaEl obsceno pájaro de la noche del chileno  José DonosoY sobre todo,  el éxito sin precedentes de  Cien años de soledad (1967), del colombiano  Gabriel García Márquez, que fijó la atención de la crítica y el público internacionales en este grupo de  escritores y en algunos de sus antecesores.  

En cuanto a los temas, aunque no resulta sencillo sintetizarlos, destacan:

  • La crisis existencial del individuoSon recurrentes los temas de la sexualidad, la muerte, la soledad y la incomunicación.  

  • El dictador: la primera irrupción narrativa de esta figura de la historia hispanoamericana se produjo con Tirano Banderas de Valle-Inclán. Con posterioridad ha sido retratado en El señor Presidente de Asturias,  El recurso del método de Carpentier, El otoño del patriarca de García Márquez, Yo, el supremo de Roa Bastos

  • La historia de Hispanoamérica: la historia del continente ha sido pródiga en acontecimientos de sugerentes posibilidades narrativas. De esta manera han surgido numerosísimas novelas históricas de calidad excepcional:  Las lanzas coloradas de Arturo Uslar-Pietri;  El siglo de las luces de Carpentier;  La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa; incluso  Cien años de soledad puede integrase en este grupo. 

IV. LA NOVELA MÁS RECIENTE

A partir de los años setenta continúan publicando autores ya consagrados, a los que se unen otros que no habían alcanzado la difusión de los autores relacionados con el  boom. La consecuencia es una lista enorme de creadores y creaciones, que no podemos abordar.

La narrativa de estos años reduce la complejidad técnica iniciada en obras anteriores para crear una novela a la que el lector pueda acceder más fácilmente, aunque esto no suponga un abandono total de la experimentación. Prevalece la narración realista que incluye, además, el habla coloquial, pero también se recurre al realismo mágico.

Nombres y títulos fundamentales de este períodoEl amor en los tiempos del cólera de García MárquezTres tristes tigres del cubano Guillermo Cabrera InfanteEl beso de la mujer araña del argentino Manuel Puig; La mujer imaginaria del chileno Jorge Edwards; La casa de los espíritus de la chilena Isabel AllendeEl cartero de Neruda del chileno Antonio SkármetaComo agua para chocolate de la mexicana Laura EsquivelPrimavera con una esquina rota del uruguayo Mario BenedettiUn mundo para Julius del peruano Alfredo Bryce Echenique.


V. EL CUENTO HISPANOAMERICANO

Junto con la novela, el cuento ha sido un género narrativo ampliamente cultivado en Hispanoamérica desde los años cuarenta hasta la actualidad. Los narradores de los años cuarenta y cincuenta han sido grandes cultivadores del cuento literario. Destaca la aportación extraordinaria de JORGE LUIS BORGES (Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph y El libro de arena). Asimismo, son importantes las narraciones de JUAN RULFO (El llano en llamas, en los que retrata la dureza de la vida rural mexicana en su primitivismo y su pobreza física y moral), los relatos de Alejo Carpentier(Guerra del tiempo, sobre la imposibilidad de definir y dividir el tiempo) y Juan Carlos Onetti(Tiempo de abrazar, Tan triste como ella y otros cuentos).

Por lo que respecta a los años sesenta hasta la actualidad, los relatos cortos de los narradores del boom hispanoamericano han pasado inadvertidos debido a la importancia de sus novelas, como es el caso deGarcía Márquez (Relato de un náufrago, Doce cuentos peregrinos) o Vargas Llosa (Los jefes, Los cachorros).

Sin embargo, uno de los principales renovadores del género es JULIO CORTÁZAR, quien muestra en sus cuentos una realidad compleja (Bestiario, Las armas secretas, Historias de Cronopios y de Famas, en los que revela el absurdo de lo cotidiano con gran sentido del humor).

Mario Benedetti refleja en Montevideanos, La muerta y otras sorpresas  y Con y sin nostalgia  la vida diaria y las circunstancias políticas de su país desde una postura comprometida y cercana al lector gracias a la utilización de un lenguaje sencillo y coloquial.

Otros narradores importantes  son Augusto Monterroso (La oveja negra y demás fábulas, Movimiento perpetuo); Isabel Allende (Los cuentos de Eva Luna); Antonio Skármeta (El entusiasmo, Tiro libre).

LA LÍRICA DESDE 1970 A NUESTROS DÍAS


I. LOS NOVÍSIMOS

José María Castellet publica en 1970 la antología Nueve novísimos poetas españoles. De ahí procede el nombre. Hoy se incluyen otros autores. Los más significativos son Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Pedro Gimferrer, Guillermo Carnero, Ana María Moix o Vicente Molina Foix.  Estos autores aportan una nueva sensibilidad; su educación incluye elementos nuevos: cine, tebeos, nuevas músicas (jazz, pop). Son frecuentes sus viajes al extranjero. Admiran a Aleixandre, Cernuda; redescubren al grupo Cántico y al Postismo. Rechazan la poesía social. Su formación intelectual es muy amplia. Esto marca algunos de sus poemas (se ha hablado de "culturalismo").  Preside esta poesía un íntimo malestar vital. Otras veces, la poesía se vuelve frívola; otras, sarcástica. Lo importante, desde el punto de vista poético, es el estilo: "poetizar es ante todo un problema de estilo", nos dirá Carnero.
No es el tema lo que hace literaria una obra, sino el estilo. Para renovar el lenguaje poético vuelven sus ojos al surrealismo. Crean una poesía con frecuencia hermética, de gran dificultad de lectura. Gimferrer es el más significativo (en su obra en castellano). A los veinte años obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Arde el mar (1966): surrealismo, culturalismo, riqueza imaginativa, culto a la palabra, dominio del ritmo. Muy famosa es su "Oda a Venecia ante el mar de los teatros" Su segunda obra es Muerte en Beverly Hills (1968), muy influida por las técnicas cinematográficas.
Según la crítica, las características de este grupo se pueden resumir así:

  • Preocupación máxima por el lenguaje y por el poema como creación autónoma.

  • Esteticismo (en lo que enlazan con el grupo Cántico y los del 27), revalorizando lo lujoso, decadente, al mismo tiempo que lo lúdico. Este esteticismo se relaciona con el culturalismo y el exotismo de que hacen gala.

  • Sus poemas a veces se presentan como literatura de la literatura: citas, referencias intertextuales, variaciones...

  • La presencia de los mass media como referente cultural y fuente de mitos populares en los que inspirarse o a los que tergiversar. El cine enseña también una forma de mirar la realidad y de componer los poemas.

  • Uso frecuente de procedimientos experimentales: ruptura del verso, disposición gráfica no normal, supresión de signos de puntuación, collages con textos, refranes, recortes de anuncios...

  • Presencia del surrealismo; recuperación de los valores irracionales del lenguaje. Gusto por la sorpresa y lo inusitado.

  • Muchos de estos autores llegan a separar completamente realidad y poesía; se proclama la autonomía del mundo poético respecto de cualquier referente externo. El más claro  ejemplo es la multitud de poemas de metapoesía.

Dentro de este grupo podemos distinguir dos líneas
1) Autores que comienzan a escribir en los inicios de la década de los 60. Muy influidos por la cultura pop. (Vázquez MontalbánA la sombra de las muchachas sin flor, 1971, sería un buen exponente de esta línea).

2) Una segunda Generación que se da a conocer en los años finales de la década o ya en los 70, influidos por el decadentismo de Kavafis. Son más esteticistas. Citemos a Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte, 1967; su esteticismo se puede resumir en uno de sus versos: "raso amarillo a cambio de mi vida") o a Antonio Colinas (Sepulcro en Tarquinia).

Como rasgos generales, podemos destacar la importancia de la ironía y el carácter rompedor. Admiten en lo poético una nueva imaginería que va desde Mickey Mouse hasta Humphrey Bogart. Son autores que se abren a la cultura foránea (la mayoría son, al menos, trilingües) y realizan estudios en el extranjero. Se proponen romper la estructura rítmica de los poemas. Para ellos no hay alta o baja cultura, sino simplemente conocimientos que se pueden usar en el poema.


II. ÚLTIMAS GENERACIONES POÉTICAS

 Señalemos algunos nombres, los más significativos: Antonio Colinas, Antonio Carvajal, José Miguel Ullán, Jenaro Talens, Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena. Hay diversas tendencias:

·        Experimentalismo (Ullán): poemas vanguardistas, collages, poemas visuales...

·        Culturalismo (Colinas): influencia del mundo clásico grecolatino. El poeta manifiesta un vasto dominio cultural.

·        Clasicismo (De Cuenca, Siles, Villena): vuelta a moldes estróficos clásicos (sonetos, endecasílabos). Influjo de autores renacentistas.

·        Neobarroquismo (Carvajal)

·        Metapoesía (Talens): poesía sobre la poesía.

·        Minimalismo: la estética de lo cotidiano, de lo mínimo.

·        Antirretoricismo.-Poética del silencio (Valente, Siles, Jover): hablar por hablar para callar lo único importante, lo que el hombre busca pero ignora.

·        En una línea surrealista se encuentra Blanca Andreu.

·        POESÍA DE LA EXPERIENCIA realizan Andrés Trapiello, Justo Navarro, Luisa Castro, o FELIPE BENÍTEZ REYES. Es, en nuestros días, una de las líneas más cultivadas, la que más premios poéticos acapara. Se basa esta poesía en los recuerdos de la infancia o adolescencia, con unos temas y un lenguaje siempre apegados a la realidad. Frente al pop de los novísimos, que consideran demasiado trivial, vuelven sus ojos a la infancia, a los orígenes; realizarán una poesía que ha sido definida como lárica (del latín LARES). Son poetas que cuidan el lenguaje, sin que ello se convierta en una obsesión.

De estos últimos poetas, destacamos a Felipe Benítez Reyes. Nacido en Rota (Cádiz), en 1960; ganador de importantes premios poéticos (Luis Cernuda, Ojo Crítico, Fundación Loewe, Nacional de la Crítica en 1994; Nacional de Poesía en 1996). Sus obras más conocidas como poeta son Los vanos mundos, La mala compañía, Sombras particulares y las dos últimas, Vidas improbables (1994) y Equipaje abierto (1996).  En la primera de ellas, el autor crea una serie de apócrifos que manifiestan diversos tipos de poesías (tradicional, culta, vanguardista, de la experiencia...), mostrando un hábil dominio de los diversos registros, con frecuencia con un alto grado de ironía. Equipaje abierto nos presenta las reflexiones del autor tras regresar de su viaje por la vida. Los poemas suponen un "pequeño catálogo de ruinas".

También dentro de esta tendencia los poetas granadinos que suelen agruparse con el título de una antología común: “La otra sentimentalidad” (1983); Álvaro Salvador, Miguel D’Ors y LUIS GARCÍA MONTERO (Diario cómplice, 1987).




LA NARRATIVA DESDE LOS AÑOS 70 A NUESTROS DÍAS

El ambiente de libertad en el que comenzó a desarrollarse la cultura española tras la muerte del general Franco (20 de noviembre de 1975), permitió un mejor conocimiento de la literatura española en Europa y de la literatura occidental en España. A ello contribuyó significativamente la desaparición de la censura (lo que supuso la publicación de novelas españolas prohibidas en nuestro país y editadas en el extranjero, expurgadas o inéditas), la recuperación de la obra de los escritores exiliados y un mayor conocimiento de la narrativa de otros países.
En suma, dos son los aspectos más significativos de la novela española en los últimos treinta años:
                     
1) El carácter aglutinador. Acoge prácticamente todas las tendencias, modalidades, discursos, temas, experiencias y preocupaciones personales.

2) La individualidad. Cada novelista elegirá la orientación que le resulte más adecuada para encontrar un estilo propio con el que expresar su mundo personal y su particular visión de la realidad.

De modo que puede decirse que en las últimas décadas conviven:

a) Novelistas importantes de toda la posguerraDelibesCela y Torrente Ballester sobre todo.

b) Algunos novelistas de la "Generación del 50": Juan GoytisoloJuan MarséCarmen Martín Gaite, etc.

c) Los novelistas de la generación del 75. En los setenta hay autores que siguen cultivando la novela experimental e intelectual que tiene su origen principal en Tiempo de silencio de Luis Martín Santos. Suelen prestar más atención a la forma que al contenido, ya que el argumento llega a casi desaparecer. Abundan las historias fragmentadas y los monólogos interiores. Este tipo de novela está dirigido a un lector inteligente y culto, con formación suficiente para comprender las dificultades sintácticas que los autores plantean. Es la llamada generación de 1975 o también generación de 1968 (mayo del 68): EDUARDO MENDOZAFélix de AzúaJuan José MillásVicente. Molina FoixSoledad Puértolas, entre otros

EDUARDO MENDOZA (Barcelona 1943) publicó en 1975 La verdad sobre el caso Savolta, título que, en buena medida, puede considerarse el punto de partida de la narrativa actual. Sin renunciar al empleo de técnicas experimentales, el autor ofrece en esta novela de corte policíaco un argumento que atrapa la atención del lector. En obras posteriores, Mendoza ha mostrado su excepcional capacidad paródica: Sin noticias de Gurb (1992), El laberinto de las aceitunas(1998) y El misterio de la cripta embrujada (1995) subvierten de forma irónica los tópicos de tres géneros consagrados: la novela de misterio, la novela negra o policíaca y la novela de ciencia ficciónLa ciudad de los prodigios (1986) recrea la evolución histórica y social de la ciudad de Barcelona en el período comprendido entre las exposiciones universales de 1888 y 1929, tomando como hilo conductor la progresión en la escala social del protagonista.

d) Nuevos escritores dados a conocer ya después del franquismoManuel Vicent, Julio Llamazares, JAVIER MARÍAS, Luis Mateo Díez, Rosa Montero, ANTONIO MUÑOZ MOLINA, Luis Landero etc

La obra de JAVIER MARÍAS (Madrid 1951) constituye una de las apuestas más originales de las últimas décadas. Las novelas y cuentos de este autor se distinguen por la presencia de una serie de temas obsesivos, como el misterio de la identidad personal y la reflexión sobre el tiempo: «El que aquí cuenta lo que vio y le ocurrió no es aquel que lo vio y al que le ocurrió». Su estilo, muy elaborado, posee una rara capacidad envolvente, que difumina y transforma la realidad. Entre sus obras destacan Todas las almas (1989), Corazón tan blanco (1992) y Mañana en la batalla piensa en mí (1994). El tiempo y la identidad personal son temas que aparecen con fuerza en sus últimas novelas, como en Negra espalda del tiempo (1998), juego entre la realidad y la ficción literaria, o en la trilogía Tu rostro mañana.


En la narrativa de ANTONIO MUÑOZ MOLINA (Úbeda 1956) se conjugan de forma armónica el rigor en la construcción del relato y la preocupación por elaborar un argumento atractivo para el lector. Destaca asimismo la calidad de la prosa, intensa, que se desarrolla en períodos amplios, de ritmo muy cuidado. Sobresalen entre sus obras El invierno en Lisboa (1987), una magnífica novela de intriga; El jinete polaco (1991), evocación autobiográfica que juega hábilmente con los tiempos del relato; y Plenilunio (1997), acertado intento de remozar el género policíaco. Sefarad (2001) huye del argumento tradicional y desarrolla en clave de literatura personajes y situaciones históricas.

Por otra parte, no resulta fácil discernir en la nueva narrativa unas corrientes o escuelas definidas; sí es posible, no obstante, identificar ciertas tendencias temáticas. Las más relevantes son estas:

  • Novela policíaca y de intriga. Este subgénero resurge con especial fuerza. Entre sus cultivadores destacan Manuel Vázquez Montalbán, autor de una serie protagonizada por el detective privado Pepe Carvalho. A esta tendencia pertenecen también algunas novelas de Antonio Muñoz MolinaEl invierno en LisboaBeltenebros, o Plenilunio. Su última obra, Sefarad ha sido definida por el autor como "novela de novelas" y supone la recuperación de historias de destierros y desarraigos acontecidos durante el siglo XX.

  • Novela histórica. Se pueden citar como ejemplos El oro de los sueños, de José María Merino; El hereje (1998), de Miguel Delibes, así como la saga protagonizada por el capitán Alatriste, deArturo Pérez-Reverte, ambientada en el Siglo de Oro. En los últimos años son frecuentes las novelas históricas contextualizadas en épocas cercanas, especialmente en la Guerra Civil, como Soldados de Salamina (2001), de Javier CercasLa voz dormida (2002), de Dulce Chacón, o los relatos breves que componen Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.

  • Novela de la reflexión íntima. Este tipo de narrativa se centra en la búsqueda personal y la reflexión sobre la propia existencia. Obras representativas de esta tendencia son Mortal y rosa (1975), de Francisco Umbral, sentida reflexión sobre la muerte escrita con brillante estilo, o El desorden de tu nombre, de Juan José Millás, que combina la introspección psicológica con la reflexión literaria. En La lluvia amarilla (1988), Julio Llamazares narra el abandono de los pueblos a través de un largo y emocionado monólogo.

  • Novela de la memoria y del testimonio. La memoria de una generación y el compromiso son los temas básicos de esta corriente, en la que se encuadran novelistas como Rosa Montero, con Te trataré como a una reina (1981), defensa de la condición femenina, y la producción novelística de Luis Mateo Díez.

  • Novela culturalista. En los últimos años han aparecido una serie de autores jóvenes que hacen una novela que se ocupa de analizar y explicar diferentes aspectos de la cultura occidental desde unas posturas bastante eruditas. Eso es lo que hace Juan Manuel de Prada con Las máscaras del héroe o La tempestad.

  • Otras tendencias en la novela de los autores más jóvenes es la de hacer una novela que trata los problemas de la juventud urbana con una estética muy cercana a la contracultura (Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, Ray Loriga con Héroes o Lucía Etxebarría en Sexo, prozac y dudas).


miércoles, 7 de junio de 2017

TEATRO DESDE 1939 A NUESTROS DÍAS

I. INTRODUCCIÓN

Al finalizar la Guerra Civil Española, nuestro teatro se encuentra con tres graves problemas:

a. Por un lado, el agravamiento de los condicionantes comerciales del género teatral: la crisis económica hace que solamente Las clases más pudientes puedan asistir a las representaciones, y la censura impide todo contenido político crítico en las obras.

b. Por otra parte, se produce un corte muy profundo con respecto a lo que había sido el teatro con anterioridad a la Guerra, debido a la muerte de algunos de los grandes maestros (ValleInclán, Unamuno y García Lorca) o al exilio de otros (Max Aub, Alejandro Casona, Rafael Alberti). Esta ruptura se produce, sobre todo, con las tendencias más innovadoras, mientras que el teatro comercial continúa en su misma línea, ya que no supone un peligro para nadie.
c. Y, por último, se habla del inicio de una crisis del teatro que puede explicarse por varias razones:

* Al no quedar grandes autores españoles (muerte y exilio), los empresarios recurren a traducciones de obras de autores extranjeros, con lo que los jóvenes dramaturgos españoles se van a encontrar con más dificultades a la hora de estrenar sus obras.

* El cine se convierte en el gran espectáculo de masas y desplaza al teatro en los gustos del público.

II. TEATRO ESPAÑOL DE POSGUERRA (1939-1955)
  
Podemos establecer las siguientes tendencias teatrales. 

II. I TEATRO DE “CONTINUIDAD SIN RUPTURA”. Así denominó a estas obras Francisco Ruiz Ramón en su Historia del teatro español, y las caracterizó con los siguientes rasgos:

a. Continúa la comedia de salón de Benavente.  
b. Ideológicamente, las obras se caracterizan por la defensa de los valores tradicionales: Dios, patria y familia.
c. Introduce siempre una ligera crítica de costumbres (hipocresía, fundamentalmente).
d. Técnicamente podemos caracterizarla por el uso de una escenografía realista, por el seguimiento de las normas aristotélicas (tres unidades, estructuración, etc...) y por la búsqueda de la perfección formal.

II. II.  TEATRO DE HUMOR. Dentro del teatro de intención humorística nos encontraremos con dos manifestaciones principales:

a. Un teatro cómico que busca la risa fácil con técnicas tradicionales y que continúa las formas anteriores a la Guerra Civil.
b. Pero la manifestación más interesante de este período es la de un teatro que busca renovar la risa, intentando provocarla mediante situaciones, personajes, argumentos y lenguaje inverosímil, casi absurdo. Esta forma de hacer teatro había sido iniciada antes de la Guerra por Jardiel Poncela y se continúa ahora con este mismo autor, al que se añaden los nombres de Edgar Neville y, sobre todo, Miguel Mihura (Tres sombreros de copa; Maribel y la extraña familia; Ninette y un señor de Murcia).

II.III. TEATRO EXISTENCIALISTA. Llamamos así a un conjunto de obras que pretenden representar los conflictos existenciales del ser humano (soledad, incomunicación, falta de sentido vital, melancolía, fluir del tiempo, etc...). Junto a estas preocupaciones existenciales aparecerán las preocupaciones sociales, pero en estos primeros años no será fácil exponer la crítica y la denuncia social en las obras debido a la presión de la censura. Debemos considerar dos posturas dentro de esta tendencia:

                                                                                   
a. Teatro posibilista, representado por Antonio Buero Vallejo e iniciado en el año 1949 con Historia de una escalera. Este teatro introduce la denuncia social de una forma indirecta para burlar la censura del momento.

b. Teatro radical, que ejerce la denuncia política directamente. El mejor representante es Alfonso Sastre y se inicia a partir del año 1953 con Escuadras hacia la muerte.

III. EL TEATRO DE PROTESTA Y DENUNCIA (1955-1965). A partir del año 1955 se puede decir que aparece el teatro social en España, aunque ya había habido manifestaciones anteriores, como es el caso de las obras de Buero Vallejo y Alfonso Sastre. La aparición de estas obras de contenido crítico y denunciador es posible gracias a tres razones:

a. La necesidad de que el teatro exprese los problemas del momento. Esta necesidad fue general para todos los autores españoles del momento, independientemente del género literario que cultivaran.

b. Aparición de un nuevo tipo de público –joven y universitario- que pide un nuevo concepto de teatro, crítico con la situación histórica que vive España.

c. Y, por supuesto, la relajación de la censura, que permite el estreno de estas obras políticamente comprometidas. Los temas principales de este período serán dos: la denuncia de la injusticia y la desigualdad social, y la alineación de los seres humanos en el nuevo orden social.

Entre los recursos técnicos que definen las nuevas obras conviene que destaquemos los siguientes:

* Realismo directo.
* Realismo que recupera elementos de las comedias de costumbres de Carlos Arniches (ambientación popular, lenguaje sencillo).
* Uso de técnicas esperpénticas que deforman la realidad: animalización de los seres humanos, cosificación de los personajes, degradación de los protagonistas, etc... d. Expresionismo y simbolismo.

IV. TEATRO RENOVADOR (1965-1975). En torno al año 1965 los autores españoles se cansan de un teatro técnicamente sencillo y comienzan a aplicar en sus obras las tendencias vanguardistas europeas y americanas que se venían desarrollando desde principios de siglo (teatro pobre, teatro de la crueldad, Living Theatre, etc...). Técnicamente, por tanto, las obras de estos momentos se caracterizan por un abandono del realismo mediante diferentes procedimientos:

a. Parábolas al estilo de Bertold Brecht.

b. Los personajes se convierten en símbolos de ideas, temas o comportamientos. c. Empleo de recursos esperpénticos de deformación de la realidad.

d. Gana relevancia en las obras los recursos extraverbales: gestos, vestuario, iluminación, sonidos, etc... En lo referente a los temas de las obras debemos decir que seguirán siendo, básicamente, los mismos del período anterior: la injusticia, la falta de libertades, la crítica de la dictadura, la denuncia de la pobreza, etc...

En último lugar debemos señalar que en esta labor de renovación de nuestro teatro fueron importantes algunos autores (Fernando Arrabal, por ejemplo), pero sobre todo lo fueron los grupos de teatro independientes y algunos de sus directores, como Albert Boadella (Els Joglars) o Salvador Távora (La Cuadra).

V. ÚLTIMAS TENDENCIAS TEATRALES (desde 1975).

En los últimos años nos hemos encontrado en España con una paulatina desaparición de los autores teatrales. Las causas hay que buscarlas en dos problemas:

a. Los empresarios privados no se arriesgan con las obras de los autores jóvenes.
b. Los teatros públicos (cada vez más abundantes) prefieren representar obras de autores clásicos con la supuesta intención de proteger y difundir nuestra cultura literaria. A pesar de lo dicho y de la supuesta crisis de público en el teatro, nos encontraremos en estos años con una gran diversidad de tendencias. Veamos algunas de las más significativas:

* Obras de técnica vanguardista que continúan las experimentaciones del período anterior. En esta tendencia destacan Francisco Nieva, Fernando Arrabal y los Grupos de Teatro Independientes (Els Joglars, Els Comediants, La fura dels Baus, La cubana, EsperpentoMediodía, La Cuadra, etc...)

* Obras de técnica y orientación realista. Tenemos, por un lado, obras de tema histórico (¡Ay, Carmela, de José Sanchís Sinisterra) y contenido crítico, frente a otras obras de corte más comercial que continúan las formas de la comedia de salón, aunque adaptadas a los nuevos tiempos.

* Renovación de la comedia de costumbres de principios de siglo ambientada en la ciudad moderna con los problemas que en ella se encuentran: paro, delincuencia, droga (Bajarse al moro, de Sanchís Sinisterra).


* Y, por supuesto, seguimos contando con las nuevas obras de autores ya consagrados (Buero Vallejo, Sastre o Antonio Gala, por ejemplo) que se han ido adaptando a las nuevas tendencias y a los nuevos problemas de nuestra sociedad.

jueves, 1 de junio de 2017

LITERATURA ESPAÑOLA ENTRE 1940 Y 1975 (LÍRICA)

I. INTRODUCCIÓN

Al final de la Guerra Civil cambia radicalmente el panorama de la poesía española. Algunos de nuestros grandes poetas mueren durante el conflicto (Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca); para otros supone el exilio. Tras la Guerra Civil española da comienzo la dictadura del general Franco y una dura posguerra marcada por la pobreza, la censura y el exilio de muchos intelectuales.

La poesía se había ido encaminando por nuevas sendas durante los años treinta. Convivían varias líneas poéticas: una nueva orientación romántica, una vuelta a Garcilaso de la Vega, la práctica surrealista por parte de los del 27, se iniciaba una poesía social… pero la Guerra civil acabó con este estado de cosas y dividió al pueblo español, lo que se vio reflejado en la poesía, que se convirtió, para ambos bandos, en el arma de propaganda y combate.

Todo ello se produce en España en medio de una decadencia cultural, social y política.

El autor más representativo, para algunos epígono de la Genración del 27, es Miguel Hernández.

II. MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942)

Nacido en Orihuela en 1910, participó como soldado junto al ejército republicano durante la guerra civil. Al acabar la contienda fue encarcelado en diversas ciudades españolas y condenado a muerte; aunque la sentencia fue conmutada por treinta años de reclusión su vida se vería truncada definitivamente en 1942, en la cárcel de Alicante, a consecuencia de la tuberculosis.

En su producción poética se han establecido CUATRO ETAPAS:

a) Etapa caracterizada por una poesía de tono barroco, que se refleja en "Perito en lunas" (1934). Son cuarenta octavas reales de influencia gongorina y vanguardista. Sobresalen las metáforas y los símbolos como medios poéticos para transmutar y enriquecer la realidad (la luna, el toro, la noria, el labrador...).


b) En 1936 publica "El rayo que no cesa". El centro vital de la obra es la pasión amorosa hacia la que sería su mujer, Josefina Manresa, pero una pasión impedida por los convencionalismos de una moral provinciana: el amor es un "rayo" que se clava en el corazón con trágicos presagios de muerte. En cuanto al estilo, Miguel Hernández ha abandonado el barroquismo de su obra anterior y presenta una poesía más desarraigada, instalada en la corriente abierta por su amigo Pablo Neruda de la "Poesía impura" y en la concepción del amor como fuerza telúrica, propia de Aleixandre. La obra se compone sobre todo de sonetos, aunque en ella se incluye en tercetos encadenados su célebre "Elegía a Ramón Sijé", muerto en 1935, un canto sincero y emocionado al amigo.



c) Durante la guerra, Miguel Hernández emplea su POESÍA PARA LUCHAR por la causa republicana y escribe "Viento del pueblo", obra con la que se suma al romancero de la guerra civil. Como el viento, la voz del poeta alienta a los soldados en las trincheras, arenga a la lucha, mantiene viva la esperanza. Son poemas que lloran la muerte de Lorca, de los hombres en el frente de batalla, que cantan al niño yuntero, al sudor de los campesinos, a la compañera, esposa y amante lejana... En esta tercera etapa también escribe Miguel Hernández "El hombre acecha", la palabra es todavía símbolo de resistencia, pero la muerte del primer hijo y la derrota de la guerra sumen al poeta en la desolación.


d) Poesía desnuda y profunda (Las metáforas se han reducido sensiblemente en busca de una expresión directa y esencial). Son los poemas, escritos la mayoría en la cárcel, que se recogen en "Cancionero y Romancero de ausencias" (1938-1941): el poeta se duele de la ausencia de los suyos y escribe intensos poemas de amor a su mujer, también recuerda una guerra que sólo ha provocado odio y destrucción; pero aun así no renuncia a la esperanza. Uno de los poemas es "Nanas a la cebolla", dedicado a su segundo hijo.



III. AÑOS 40

La poesía se desarrolló en torno a tres revistas: "Escorial", "Garcilaso" y "Espadaña".
  • "Escorial" reunió a los poetas de la generación del 36 (LUIS ROSALES, LEOPOLDO PANERO, DIONISIO RIDRUEJO Y LUIS FELIPE VIVANCO), que se decantaron por una poesía intimista de temas líricos tradicionales: el amor, la muerte, la tierra, el paisaje.

  • "Garcilaso" se fundó con apoyo oficial del régimen franquista para consolidar una poesía que sirviera a los fines de la dictadura. Su director fue José García Nieto y sus autores son básicamente los mismos poetas de Escorial. Los temas fundamentales son Dios y la patria, el paisaje castellano, el amor... Tienen un admirable dominio de la técnica. Poesía esteticista y de evasión que Dámaso Alonso denominó "poesía arraigada". Ofrecen una visión positiva del mundo obviando la dura realidad española del momento.

  • La revista "Espadaña" (1944). Contra esta visión esteticista y de evasión , reaccionan una serie de escritores que reclaman una poesía con mayor contenido humano y existencial, que refleje la desgarradora realidad española de la época ("poesía desarraigada" la llamó Dámaso Alonso). Renace la idea de poesía como comunicación, que busca compartir con el lector problemas comunes. TEMAS: la angustia histórica (causada por la guerra) y la angustia existencial (la ausencia de Dios, la soledad, la muerte...). Fecha clave es el año 1944 en que se publica "Hijos de la ira" de Dámaso Alonso ("Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres") y"Sombra del Paraíso" de Vicente Aleixandre, así como la creación de la citada revista"Espadaña" (1944).

En este grupo destacan: EUGENIO DE NORA, VICTORIANO CREMER, GABRIEL CELAYA, BLAS DE OTERO, CARLOS BOUSOÑO, JOSÉ HIERRO.

VANGUARDISMO. Además de los dos polos señalados (poesía arraigada y poesía desarraigada), hay escritores que intentan enlazar con la generación del 27 (el grupo "Cántico" de Córdoba) y con el surrealismo: la revista "Postismo" -abreviatura de postsurrealismo- de Carlos Edmundo de Ory En la poesía surrealista el deseo se constituye en el motor del mundo. Los principales recursos estilísticos son metáforas encadenadas que tienen su base en el sueño, la alucinación y el subconsciente.

IV. AÑOS 50: POESÍA SOCIAL

Hacia 1955 se consolida -en todos los géneros- el llamado «realismo social». De esa fecha eran dos libros de poemas que marcan un hito: Pido la paz y la palabra de BLAS DE OTERO y Cantos iberos de GABRIEL CELAYA. En ellos, ambos poetas superan su anterior etapa de angustia existencial, para situar los problemas humanos en un marco social. Su estela será seguida por muchos de los que antes se inscribían en la «poesía desarraigada»:

En cuanto a la temática, hay que destacar la gran proporción que alcanza el tema de España, más obsesivo aún que en los «noventayochistas» y con un enfoque distinto (más político). Dentro de la preocupación general por España y del propósito de un «realismo crítico», se sitúan temas concretos que resultan paralelos a los que vimos en la novela y en el teatro de la misma tendencia: la injusticia social, la alienación, el mundo del trabajo, el anhelo de libertad y de un mundo mejor. No hará falta insistir sobre ello.

Estilísticamente se trata de una poesía que emplea un lenguaje claro de tono coloquial, pues va dirigida «a la mayoría».
Las tres figuras relevantes de este periodo son: José Hierro, Gabriel Celaya y Blas de Otero.

V. AÑOS 60 Y 70

A finales de los cincuenta apareció un grupo de poetas que, sin dejar los temas sociales, buscaba unamayor elaboración del lenguaje poético y un desplazamiento de lo colectivo a lo personal. Para ellos el poema es un instrumento que permite al ser humano -y, por tanto, al poeta-conocer el mundo, conocerse a sí mismo. Son los poetas conocidos como la Promoción de los sesenta: Ángel González,Jaime Gil de BiedmaJosé Ángel Valente, Francisco BrinesClaudio Rodríguez (1934)...
Se puede establecer una temática común a todos ellos:

* La reflexión sobre el paso del tiempo (el tiempo pasa y destruye; sólo la infancia y la adolescencia se verán como un paraíso perdido);
* El amor como cauce del erotismo y la amistad;
* La reflexión sobre la creación poética.
* En algunos poemas tratan asuntos de tema social y político, pero tratados con ironía, un cierto distanciamiento autocrítico y una mayor perfección estilística.

En el estilo es muy visible que el lenguaje conversacional, «hablado», es compatible con una exigente labor de depuración y de concentración de la palabra. Cada poeta se propone la búsqueda de un lenguaje personal, nuevo, más sólido. Sin embargo, no les tientan las experiencias vanguardistas. Frecuentemente recurren al empleo de la ironía

VI. LOS AÑOS 70: los Novísimos

Preocupación por la forma y el lenguaje; ruptura con la cultura tradicional e inspiración en el mundo del cine, el deporte, televisión, cómic, canciones, incorporación de referencias muy cultas a obras y autores extranjeros (Se les llama los culturalistas; y también "los venecianos" por su gusto por ciudades como Venecia).

El nombre procede de una antología publicada en 1970 por el crítico José María Castellet con el título"nueve novísimos poetas españoles" que incluía a: Pere Gimferrer (la principal figura), Guillermo CarneroFélix de AzúaAntonio Martínez Sarrión, Manuel Vázquez Montalbán, Leopoldo Mª Panero, Ana María Moix, Vicente Molina Foix y José Mª Álvarez.
Al culturalismo se incorporan nuevos nombres como Luis Alberto Cuenca y Luis Antonio Villena.