jueves, 8 de junio de 2017

LA NOVELA Y EL CUENTO HISPANOAMERICANO DEL SIGLO XX

La primera peculiaridad que debemos comentar acerca de la novela y el cuento hispanoamericanos  del siglo XX es el estancamiento que experimentaron ambos géneros en las primeras décadas del siglo. Mientras que la poesía no había dejado de evolucionar, la novela y el cuento permanecieron hasta los años cuarenta apegados a las formas decimonónicas. No obstante, cuando se produjo el despertar, este supuso una enorme renovación que superó a la producida en el resto del mundo.


I. LAS PRIMERAS DÉCADAS DE LA NOVELA HISPANOAMERICANA: LA NOVELA REGIONALISTA

Hasta los años cuarenta, la novela y el cuento hispanoamericanos discurrieron por el cauce del realismo costumbrista, sin experimentar una revolución de sus estructuras y su lenguaje, como la que supuso el Modernismo en poesía.

Durante estos años se dan las siguientes tendencias temáticas:

  • Novela de la tierra. Describe la naturaleza americana en toda su grandiosidad y los relatos se basan en la acción de la naturaleza sobre los hombres que la habitan: Doña Bárbara de Rómulo GallegosLa vorágine de José Eustasio Rivera, o Don Segundo Sombra de Ricardo Guiraldes.

  • Novela indigenista. El tema central son las injusticias que provoca el hombre blanco en la sociedad india y las reivindicaciones de una identidad nacional y cultural propias: El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría y Huasipungo de Jorge Icaza.

  • Novela política. En este grupo destacan las novelas referidas a la revolución mexicana, como Los de abajo de Mariano Azuela.

II. LOS PIONEROS DE LA RENOVACIÓN: LOS INICIOS DEL REALISMO MÁGICO

Entre 1945 y 1960 se observa en la narrativa hispanoamericana unas características nuevas que la hacen diferente de la novela desarrollada hasta entonces. Estos cambios se deben a una nueva concepción  del mundo y de la vida consecuencia de los cambios sociales, políticos y económicos que se estaban  produciendo en los diferentes países de Hispanoamérica. A estas novedades se añaden las influencias de  la narrativa europea y norteamericana del momento, tardíamente asimiladas, pese a que algunos escritores,  como el argentino Roberto Arlt o el venezolano Arturo Uslar-Pietri, las hicieron suyas desde pronto.
Los  cambios principales fueron:

  • Se abandona el interés prioritario por los espacios rurales y naturales y la denuncia explícita de problemas sociales, y surgen temas nuevos en los que se integra lo urbano y los problemas del hombre contemporáneo.

  • Se introduce en las novelas lo fantástico, lo onírico y lo irracional, dando lugar a lo que se ha denominado realismo mágico o lo real maravilloso.

  • Formalmente, se produce un gran cambio puesto que se abandona la estética realista decimonónica  y se adoptan las nuevas técnicas narrativas.

Se considera que el relato que marca el cambio de rumbo es El pozo (1939) de Juan Carlos OnettiA esta obra seguirán otras en los años cuarenta: La invención de Morel de Bioy CasaresEl reino de este mundo de Alejo CarpentierEl señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, El túnel de Ernesto Sábato. Y  en los cincuenta: Los pasos perdidos de Carpentier; La vida breve de Juan Carlos Onetti; Pedro Páramo de  Juan RulfoLa hojarasca de Gabriel García MárquezLa región más transparentede Carlos Fuentes.

III. LA NOVELA DE LOS SESENTA: LOS AÑOS DEL BOOM. EL REALISMO MÁGICO

La definitiva renovación de la novelística hispanoamericana se produce a partir de los años sesenta con un fenómeno que la crítica ha denominado como el boom de la novela hispanoamericana. Surgió ligado a un fenómeno extraliterario que facilitó que esta novela fuera conocida en el exterior: el apoyo de las editoriales españolas, especialmente a partir del éxito de  La ciudad y los perros (1962) de Mario Vargas  Llosa.

Sin embargo, a lo anterior hay que añadir la  coincidencia en un corto espacio de tiempo de una sucesión de novelas (y novelistas) deslumbrantes: Sobre héroes y tumbas del argentino Ernesto Sábato; El  astillero del uruguayo Juan Carlos OnettiLa ciudad y los perros del peruano Vargas LlosaLa muerte de  Artemio Cruz del mexicano Carlos FuentesRayuela del argentino Julio Cortázar; El siglo de las luces del  cubano Alejo CarpentierTres tristes tigres del cubano Guillermo Cabrera Infante; Bomarzo del argentino  Manuel Mujica LaínezParadiso del cubano José Lezama LimaEl obsceno pájaro de la noche del chileno  José DonosoY sobre todo,  el éxito sin precedentes de  Cien años de soledad (1967), del colombiano  Gabriel García Márquez, que fijó la atención de la crítica y el público internacionales en este grupo de  escritores y en algunos de sus antecesores.  

En cuanto a los temas, aunque no resulta sencillo sintetizarlos, destacan:

  • La crisis existencial del individuoSon recurrentes los temas de la sexualidad, la muerte, la soledad y la incomunicación.  

  • El dictador: la primera irrupción narrativa de esta figura de la historia hispanoamericana se produjo con Tirano Banderas de Valle-Inclán. Con posterioridad ha sido retratado en El señor Presidente de Asturias,  El recurso del método de Carpentier, El otoño del patriarca de García Márquez, Yo, el supremo de Roa Bastos

  • La historia de Hispanoamérica: la historia del continente ha sido pródiga en acontecimientos de sugerentes posibilidades narrativas. De esta manera han surgido numerosísimas novelas históricas de calidad excepcional:  Las lanzas coloradas de Arturo Uslar-Pietri;  El siglo de las luces de Carpentier;  La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa; incluso  Cien años de soledad puede integrase en este grupo. 

IV. LA NOVELA MÁS RECIENTE

A partir de los años setenta continúan publicando autores ya consagrados, a los que se unen otros que no habían alcanzado la difusión de los autores relacionados con el  boom. La consecuencia es una lista enorme de creadores y creaciones, que no podemos abordar.

La narrativa de estos años reduce la complejidad técnica iniciada en obras anteriores para crear una novela a la que el lector pueda acceder más fácilmente, aunque esto no suponga un abandono total de la experimentación. Prevalece la narración realista que incluye, además, el habla coloquial, pero también se recurre al realismo mágico.

Nombres y títulos fundamentales de este períodoEl amor en los tiempos del cólera de García MárquezTres tristes tigres del cubano Guillermo Cabrera InfanteEl beso de la mujer araña del argentino Manuel Puig; La mujer imaginaria del chileno Jorge Edwards; La casa de los espíritus de la chilena Isabel AllendeEl cartero de Neruda del chileno Antonio SkármetaComo agua para chocolate de la mexicana Laura EsquivelPrimavera con una esquina rota del uruguayo Mario BenedettiUn mundo para Julius del peruano Alfredo Bryce Echenique.


V. EL CUENTO HISPANOAMERICANO

Junto con la novela, el cuento ha sido un género narrativo ampliamente cultivado en Hispanoamérica desde los años cuarenta hasta la actualidad. Los narradores de los años cuarenta y cincuenta han sido grandes cultivadores del cuento literario. Destaca la aportación extraordinaria de JORGE LUIS BORGES (Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph y El libro de arena). Asimismo, son importantes las narraciones de JUAN RULFO (El llano en llamas, en los que retrata la dureza de la vida rural mexicana en su primitivismo y su pobreza física y moral), los relatos de Alejo Carpentier(Guerra del tiempo, sobre la imposibilidad de definir y dividir el tiempo) y Juan Carlos Onetti(Tiempo de abrazar, Tan triste como ella y otros cuentos).

Por lo que respecta a los años sesenta hasta la actualidad, los relatos cortos de los narradores del boom hispanoamericano han pasado inadvertidos debido a la importancia de sus novelas, como es el caso deGarcía Márquez (Relato de un náufrago, Doce cuentos peregrinos) o Vargas Llosa (Los jefes, Los cachorros).

Sin embargo, uno de los principales renovadores del género es JULIO CORTÁZAR, quien muestra en sus cuentos una realidad compleja (Bestiario, Las armas secretas, Historias de Cronopios y de Famas, en los que revela el absurdo de lo cotidiano con gran sentido del humor).

Mario Benedetti refleja en Montevideanos, La muerta y otras sorpresas  y Con y sin nostalgia  la vida diaria y las circunstancias políticas de su país desde una postura comprometida y cercana al lector gracias a la utilización de un lenguaje sencillo y coloquial.

Otros narradores importantes  son Augusto Monterroso (La oveja negra y demás fábulas, Movimiento perpetuo); Isabel Allende (Los cuentos de Eva Luna); Antonio Skármeta (El entusiasmo, Tiro libre).

2 comentarios:

  1. ¿No te parece que es demasiado extenso para un alumno cuyo único objetivo es hacer Selectividad? En general, la teoría de literatura de tu blog está dirigida, más bien, a alumnos iniciados en carreras relacionadas con la lengua o la literatura y no para niños de diecisiete o dieciocho años que necesitan hacer una buena selectividad.

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  2. Vaya por delante mi agradecimiento por tu comentario y por la oportunidad que me das para expresar el criterio que sigo en la impartición de esta materia en este nivel, porque, si eres docente, sabrás que carecemos de guías y aplicamos el buen parecer de cada uno.

    El mío es siguiente: yo no soy preparadora de Selectividad, que también, soy profesora de una materia cuyo punto de partida es una Ley que la desprecia en la medida que aglutina en el currículo los contenidos de Lengua y de Literatura (y Comentario de textos) en un nivel con tres horas semanales. Es decir, un extensísimo temario en el que el estudio de la Literatura es eminentemente teórico y, por ende, desatinado.

    Ante esto se dan dos criterios entre el profesorado: abordar la asignatura respetando los contenidos del temario con el entusiasmo de que arraigue entre el alumnado el interés por las obras literarias, o enfocar los temas de Literatura a través de síntesis que vienen a reproducir modelos de respuestas para los veinte minutos que el alumno tiene para contestar en Selectividad la pregunta sobre teoría.

    Ese segundo formato lo encontrarás también en este blog, rula por la Red y es cuestión de estudiarse unos cuantos folios de memoria. Ahora bien, yo evalúo los contenidos de segundo de bachillerato filtrados por la capacidad de síntesis que el alumnado en este nivel debe desarrollar de cara a Selectividad y a los estudios universitarios, y con la esperanza de que a través de los apuntes vayan a por algún libro que se cita. Alumnos y alumnas, por otro lado, que ya no son niños, son jóvenes a los que hay que exigirles cierta madurez en sus procedimientos.

    Insisto, una cosa es el curso de segundo de bachillerato y otra la Selectividad, que aunque guardan relación no es lo mismo ni se evalúa igual. Lo lamentable es que el fin de la Literatura se reduzca exclusivamente a hacer una buena PAU, pero lo entiendo tal como está planteado el acceso a los grados universitarios.

    En fin, esto daría para mucho, de todas formas no te preocupes que mis alumnos no se han estudiado todo esto ni de coña, pero bueno, ahí lo han llevado, por si quieren iniciarse. Repito, gracias por tu observación.

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